Te detienes en esa orilla esencial.
Con una impaciencia solemne
Ingiriendo distancia
Con tu deseo de palpitar sobre venas
De nubes prestadas
Me pierdo en una corriente
Entre tu perpetuo perfil de fragancias vivas.
Se contiene el sabor de tu presencia
Te conozco.
Y me atrapa la brisa de tu voz
Lentamente
Con la invariable pregunta
Escucho tu mirada
Con esa certidumbre estática
Mientras tú tratas de atraparla
Retumba desnuda entre mis ojos
Abrazo a la poesía
Tomo el fondo del alba desgarrable
Contemplo la vida
Un par de hojas bastan para un beso
Me acarician las frías paredes de noches fosilizadas
Con sus secretos olvidados
Y Descubro el ruido de las almas
Sentada en la orilla de la lluvia
miércoles, 18 de febrero de 2009
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