miércoles, 18 de febrero de 2009

mirada

Te detienes en esa orilla esencial.
Con una impaciencia solemne
Ingiriendo distancia

Con tu deseo de palpitar sobre venas
De nubes prestadas

Me pierdo en una corriente
Entre tu perpetuo perfil de fragancias vivas.

Se contiene el sabor de tu presencia
Te conozco.

Y me atrapa la brisa de tu voz
Lentamente

Con la invariable pregunta

Escucho tu mirada
Con esa certidumbre estática

Mientras tú tratas de atraparla
Retumba desnuda entre mis ojos

Abrazo a la poesía
Tomo el fondo del alba desgarrable

Contemplo la vida
Un par de hojas bastan para un beso

Me acarician las frías paredes de noches fosilizadas
Con sus secretos olvidados

Y Descubro el ruido de las almas
Sentada en la orilla de la lluvia

sábado, 29 de noviembre de 2008

algo debe morir cuando algo nace

dedicado a T. Segovia

Algo debe morir cuando algo nace...

Arroyos, Besos, Canciones sin su música
Confesiones

En brazos de la noche, En las fuentes

Dicho a ciegas

Algo debe morir cuando algo nace...

El extranjero, La música, La semana sin ti
La Lluvia estival

Palabras de allá
Tan comunes

Miel, aceite
Soplos en la noche
Souvenir

Otra vez empezó eso...

Quizás un modesto desahogo

Pero cómo decirte...


Algo debe morir cuando algo nace...

Qué sabes tú...

Sé que no sabes que recuerdo tanto...
Tu carne olía ricamente a otoño
Tus ojos que no vi nunca en la vida

Y sin embargo, a veces, todavía...
Un momento estoy sola...
Y pienso en tus palabras:
“Algo debe morir cuando algo nace...”

viernes, 21 de noviembre de 2008

viaje...

Escribo bajo el mejor de los mantos
Mil y una luces rodean mi vista…
Pero, ¿eso que importa?
Es entonces cuando me doy cuenta,
lo veo,
he navegado en una nave de tonalidades
durante todo un sueño,
como quimera de una infancia.
Ahora, veo un cuervo descender sobre el fuego
buscando algún alma desolada,
y yo me sigo moviendo.
Antes de quemarme,
mil y una luciérnagas urbanas me envuelven.
En aquel momento soy,
y veo.
Y como una obsesión
un par de miradas me dan la vida.
Veo, después, o antes
¡Que interesa!
mi pluma entre cuatro dagas amarillas
perseguirá aferrada esta ilusión,
cual cuervo en busca de la Creación.
Veo y observo, observo y veo…
A aquel conocido de la calle de Paris,
se fue cabalgando en mi unicornio;
en tanto, los cadáveres de algunos poetas
llenan mis sentidos, mis ojos.
No importa; el recorrido continúa.
Las aguas fluyen y estallan
en cascadas de personalidades.
Calidas gotas caen sobre mi rostro,
mi barca es conducida por las luciérnagas,
ahora ellas son mi visión,
mi única mirada.
Sin embargo, cruzo miradas con el sol,
me atrevo a besarlo
y el ensueño se ilumina.
Radiante, mi vista alcanza a ver
a aquellos pececillos de colores
que brincan de luz en luz.
De pronto, solo veo.
Un suspiro.
Una nube.
La Inspiración.
Ahora mi barca descansa tranquila.
Y mientras música y pintura
Se vuelven amantes de mi espíritu…
Veo arder mi cuerpo palmo a palmo…
Es entonces cuando lo comprendo,
mi única mirada no fue sincera,
verdaderamente nunca lo vi …
Es entonces cuando lo comprendo,aquel viaje había terminado.